Logan se quedó sin palabras por un momento, atrapado en la intensidad de sus ojos. Ella, a pesar de todo lo que estaba pasando, le había confesado lo que él había estado esperando desde hacía tiempo. Sin embargo, escuchar esas palabras ahora, en ese momento tan especial para ambos, durante la llegada de su hijo, lo golpeó con una fuerza inesperada.
—Yo también te amo, Rachel —respondió finalmente, con la voz cargada de emoción—. Desde el primer día supe que eras diferente. Eres todo para mí.
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