Dos días más tarde…
La cálida luz de la tarde bañaba las calles de la ciudad mientras Logan conducía en silencio en dirección a la casa de los padres de Rachel. Los últimos rayos de sol creaban sombras alargadas, mientras los árboles se mecían con lentitud al compás de la suave brisa. Dentro del coche, el silencio era sumamente cómodo, aunque cargado de emoción y de una ligera expectación. Rachel se encontraba en el asiento trasero, junto a la pequeña Esperanza, quien dormía profundamente en br