El ambiente en la villa de Logan era claustrofóbico, impregnado de la ya acostumbrada tensión y las emociones apenas contenidas. Las últimas horas en el hospital habían dejado huellas sumamente profundas en él, como cicatrices invisibles. El peso de la enfermedad de su abuela le oprimía el pecho impidiéndole respirar con normalidad, con una desesperación que no podía controlar.
Sin embargo, a pesar del caos emocional, no podía detenerse. Tenía que continuar, atrapar a Markus y Joseph y poner pu