El pasillo del hospital se encontraba sumido en un silencio inquietante que parecía amplificar el dolor y la angustia que se cernían sobre Logan y Rachel mientras caminaban directo a la habitación de Esperanza. Había pasado casi una semana de la última visita, y, ahora, tras una llamada de los médicos, sabían que el tiempo para ella estaba al límite. Ya no había nada más que pudieran hacer.
Al llegar a la habitación, se encontraron con Rebecca —quien también había sido notificada por el médico—