Una semana después.
El reloj marcaba las diez de la noche, y Rachel continuaba en la oficina, revisando informes, con los ojos enrojecidos y los párpados pesándole por el cansancio. Su cuerpo, ya con seis meses de embarazo, daba claras señales de necesitar un descanso, aunque la situación no daba tregua. Con cada hora que pasaba, se acercaban más y más al borde del abismo. Focus Light, la empresa que Logan y ella habían luchado por mantener en los últimos meses, estaba a punto de ser destruida