Seis cajones que funcionaban como cunas improvisadas estaban dispuestos de manera caótica, rodeados de cajas de cartón, cobijas sucias y plásticos. Los pequeños cuerpos de los bebés estaban arropados en mantas raídas y descoloridas. Algunos dormían, ajenos a la terrible situación en la que se encontraban, mientras que otros se movían inquietos y lloriqueaban, como si pudieran ser conscientes del peligro en el que se encontraban.
Logan avanzó con lentitud, sintiendo como su corazón martilleaba e