El aire era espeso y gélido en el muelle, con una bruma que se aferraba al suelo como una manta de incertidumbre. Los agentes del equipo SWAT avanzaban con una precisión milimétrica, con sus botas apenas tocando el suelo mientras se deslizaban en la penumbra. El eco de las olas rompiendo contra los pilares del puerto era lo único que perturbaba el silencio sepulcral de la noche. La tensión era palpable, y la brisa del mar solo hacía que todo pareciera más frío, más oscuro, más… peligroso y urge