Unos días después.
El aire fresco de la mañana parecía cortarle el rostro, mientras Rachel caminaba velozmente por las calles adoquinadas hacia la cafetería en la que Lorelai James, la hermana de Logan, la había citado.
La llamada que había recibido temprano aquella mañana la había dejado inquieta, con una extraña sensación de malestar de la cual no podía deshacerse. No había sido una conversación muy larga, solo una invitación fría y tensa, que Rachel había aceptado más por curiosidad que por