Rachel sintió cómo un peso invisible le aplastaba el pecho, mientras subía en el ascensor hasta el piso veintitrés en el que se encontraba el despacho presidencial. Las palabras de Lorelai no la dejaban en paz y la perseguían, cada una resonando como un eco que le retorcía el estómago. Lo que había hecho Caroline había sido un golpe sumamente bajo, pero enterarse de que Lorelai, la hermana de Logan, había sido una marioneta en manos de aquella mujer, la había dejado al borde del desconcierto. ¿