El día de la boda llegó, y la mansión James se encontraba más activa que nunca. Los jardines rápidamente estaban siendo transformados en un escenario de ensueño, digno de un cuento de hadas, a pesar de que Rachel sabía que su historia estaba lejos de tener carruajes y un príncipe azul que estuviera dispuesto a pelear contra un dragón para salvarla del hechizo de la malvada bruja.
Por eso, a pesar de tanta belleza, Rachel no podía sacudirse la horrible sensación que se había instalado en la boca