Minutos después de que Ethan salió, Jazmín acostó con delicadeza al pequeño Oliver en su cuna. Lo arropó con mimo, rozó su frente con un beso, salió de la habitación y cerró la puerta cuidadosamente para no hacer ningún tipo de ruido que perturbara el sueño del bebé.
Bajó a la cocina por un jugo de naranja, al cruzar el pasillo, escuchó el timbre y fue a abrir la puerta, sabía que Tatiana y la otra empleada no estaban en la mansión.
Al abrir la puerta, se encontró con una visita inesperada.