Aquel momento de intensidad y deseo recién vivido fue abruptamente interrumpido por golpes en la puerta.
—Señor Ethan, abra por favor —dijo Tatiana al otro lado.
Ethan se incorporó de inmediato, ajustándose el pantalón y limpiándose los restos de fluidos de los labios. Jazmín, alterada, buscó su ropa íntima entre las sábanas y corrió al baño. Él se dirigió a la puerta, abriéndola lentamente mientras se frotaba los ojos, fingiendo haber sido despertado.
—¿Qué ocurre, Tatiana?
—Disculpe que l