Mientras Ethan intentaba masticar el trozo de sándwich. El sonido del llanto de su hijo, lo alertó haciendo que se le helara la sangre. Soltó el trozo de pan sobre el plato, y se puso de pie de un solo salto.
Salió apresuradamente de la cocina, subió las escaleras dando grandes zancadas, saltándose más de dos escalones. Caminó apresuradamente hasta el dormitorio y empujó la puerta de la habitación con tanta fuerza que la pego contra la pared.
Tatiana tenía al pequeño Oliver entre sus brazos.