Durante las primeras semanas, Jane trató de poner de su parte y con la ayuda de su madre logró aprender a darle el biberón al niño.
Cada vez que ella lo tomaba entre sus brazos, el pequeño Oliver comenzaba a llorar y no paraba de hacerlo sino cuando Alicia, Ethan o alguna de las empleadas domésticas, lo cargaba. Quizás, él se sentía como un peso en la vida de su madre.
Aquella situación, la irritaba constantemente y la llenaba de ansiedad. Jane se negaba a repetir la misma historia de su mad