—¿Y bien? ¿Tienes algún inconveniente? —preguntó él.
—No, no. Está bien.
—Tendrás un pago extra por ello.
—Gracias —contestó ella, tratando de no dañar la buena comunicación que estaban teniendo.
—Si necesitas dinero para comprarte algunas cosas, vestido, maquillaje, accesorio, lo que necesites, aquí tienes mi tarjeta. —dijo entregándole su tarjeta Centurión negra, ilimitada.
—No es necesario, puedo hacerlo con el pago que me corresponde por mi primer mes.
—Jazmín, necesito que vayas