Ethan tomó asiento frente a ella, sin apartar la mirada de los platos servidos. La pasta, bañada en el pesto aromático, parecía más apetecible de lo que había probado en algunos restaurantes de renombre.
—Esto huele increíble —dijo, tomando el tenedor—. ¿Siempre cocinas así?
Jazmín sonrió, un poco nerviosa.
—Sólo cuando quiero que alguien se sienta especial.
Sus palabras provocaron un leve cosquilleo en el pecho de Ethan. Probó el primer bocado y cerró los ojos unos segundos, como si quis