Habían transcurrido tres semanas desde la mañana en que Kath acudió a la empresa y presentó su dimisión.
Reconocía que había actuado por impulso y también por cobardía, ella no se creía capaz de enfrentar sus sentimientos, y por ese motivo ahora su familia y ella pagarían las consecuencias.
Los primeros días, William intentó localizarla. Le envió mensajes y llamadas, pero, para su suerte, no volvió a presentarse en su casa. Su exjefe quería una explicación que ella no estaba preparada para da