—¿Ahora me crees? —le habló Elena para sacarla de sus pensamientos—. Esas fotos las consiguió Shirley contratando un detective privado. Una infidelidad tras otra, mi pobre hijo es incapaz de mantener el pantalón puesto, pero eso lo sabes muy bien. Por algo estás embarazada.
Kath negó con la cabeza, por más que tenía aquellas horribles fotos frente a ella era incapaz de imaginar que él fuese así.
—No puedes ser… No, me está engañando.
—¡Ja! De verdad que eres más tonta de lo que pensé. Te est