Kath y William llegaron a casa cuando ya había anochecido.
—Amor, ¿te importa que le enseñe a Mariana las fotos del ultrasonido? —le preguntó a su marido.
La cocinera era lo más parecido a una madre que había tenido en mucho tiempo, y ahora que sabía que para Will también esa mujer fue un apoyo en su infancia, la quería mucho más.
—Claro, cariño —dijo y le dio un beso—. Seguro le hace ilusión verlos. Yo iré a darme una ducha y a ponerme cómodo. No te demores mucho y te bañas conmigo, ¿sí?
Su ma