—¡Listo! Teléfonos apagados! —indicó Ava mientras guardaba los dos aparatos móviles este fin de semana era solo para ellos dos.
Hizo girar la banda plateada en su dedo, una sonrisa jugueteaba en las comisuras de su boca mientras el campo pasaba zumbando. El camino abierto se extendía ante ellos como una promesa de nuevos recuerdos esperando ser creados. La risa de Sebastián llenó el auto, armonizando con el suave zumbido del motor.
—¿Puedes creerlo? Solo nosotros, el camino abierto y la aventu