Ava se encontraba en su estudio de diseño, inmersa en telas, bocetos y muestras de colores. La luz del sol se filtraba por las grandes ventanas, llenando el espacio con un resplandor cálido que acentuaba la vibrante creatividad del lugar. Estaba tan absorta en su trabajo que no oyó cuando llamaron a la puerta.
De pronto, una figura familiar apareció en la entrada. Era Antony, su amigo de años, con una expresión sería que contrastaba con su usual sonrisa despreocupada. Ava levantó la vista y se