El sol de la tarde brillaba intensamente sobre la piscina, creando reflejos resplandecientes en el agua cristalina. Valentina y Valeria estaban tumbadas en sus sillas reclinables, disfrutando del calor y del relajante sonido del agua. Ambas llevaban gafas de sol y trajes de baño, aprovechando cada momento de paz después de los eventos tumultuosos de los últimos días.
De repente, Angela apareció frente a ellas, con los brazos cruzados y una expresión severa en el rostro.
La primogénita de Angelo