Samara se preocupó mucho cuando la palidez de Sophie fue tan evidente que incluso se levantó con la intención de ir a buscar ayuda, pero su brazo tomado de forma repentina, devolvió su cuerpo, haciendo que mirara a Sophie de forma aterrada.
—No te vayas… —ella le dijo más como una orden, entonces Samara trató de acompasar su respiración.
—¿Usted se encuentra bien? Su color es… preocupante… —Sophie tosió un poco, pero asintió.
—No es nada… se me ha bajado la tensión en el viaje… ha sido… ha si