—Si me sigues mirando de esta manera, no llegarás pura a tu noche de bodas, lo juro… —Samara parpadeó reprimiendo su sonrisa, y luego aclaró su garganta.
—Quiero responder a lo que me preguntaste.
—No lo he olvidado, solo te estoy dando tiempo. Entonces, ¿por qué el silencio?
—Es porque de nuevo tengo miedo…
André dio una fuerte aspiración, y luego con la mano pidió que alguien viniera.
Samara se acomodó a su lado del sofá, y aunque a André le fastidió que se bajara de sus piernas, se quedó