Yara, abordó el jet privado de su padre y viajó a Lugano, Suiza.
Aterrizó después de horas de vuelo en Zurich, y de ahí viajó a Lugano.
Subió a un Uber, y dió la dirección del departamento que tenía en esa ciudad y una hora después, estaba tirada sobre la cama.
Cogió el celular y envió mensajes a sus padres de que estaba bien.
Empezó a buscar información para seguir con la carrera de estudios y un trabajo de medio tiempo, no quería depender tanto de sus padres.
Los días pasaron y esta