Los meses siguieron su curso, dos meses más habían pasado, siete meses en los que Yara no les había dado la noticia a sus padres de que serían abuelos.
—Yara, falta poco para el nacimiento de los niños y aún no les dice a tus papás.
—No, no se lo diré, conociendo a mi padre es capaz y se vienen a vivir dejando toda su vida allá y no sería justo. Además el cardiólogo dice que todo está bien conmigo. Vamos que se nos hace tarde para el trabajo. —dijo Yara
—Y es que deberías pedir licencia, ya no