Yara y Mikayl llegaron a la fortaleza en Berlín, y subieron cada uno a su habitación.
Yara sentía un bloqueo emocional, era mucho para procesar en cuestión de horas. Mikayl la vio entrar a la habitación quedando parado mirando la puerta.
Cerró los ojos y suspiró profundo.
—¡Joder! Todo iba bien entre nosotros. Tiempo al tiempo Mikayl. —se dijo así mismo y fue a su habitación.
Yara fue al baño, y sentada al filo de la bañera miró en completo silencio correr el agua del grifo, sus lágrimas rodaro