Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando llegué a la residencia, me dirigí directo al depa sin prestar atención al saludo de nadie, mi único deseo era ocultarme bajo una roca y no volver a salir nunca más. Apenas cerré la puerta tras de mí, me tragué un grito y procedí a entregarme a un silencioso berrinche mientras impactaba algunos puñetazos contra la pared junto a la entrada.
—No te contengas, tío, déjalo salir.






