Mundo de ficçãoIniciar sessão—Ay, joven Kevin, ¡qué bueno que vino a visitar a don Omar! Él ha estado bastante apático.
Una nerviosa sonrisa le devolví a Martha, el ama de llaves de Omar. Él ya sumaba más de una semana de reposo en casa y durante los días previos no me atreví a visitarlo. En realidad, deseé sacarle de mi vida o que me expulsara de la suya, se olvidara de mí; en cambio, la culpa me obligó a contestar sus mensajes y fue el mismo motivo que me llevó a su lado aquel día. La mujer ante m






