Capítulo 98. No es perfecto, pero es nuestro.
Emma Uzcátegui
—¿Estás segura, mi amor? No quiero que te canses, ice Gabriel con el ceño fruncido, pasando las llaves del coche de una mano a la otra—, yo puedo buscar el árbol y los adornos con Sandra.
Sus ojos, esos profundos pozos azules que parecen contener historias jamás contadas, me miran dudosos antes de abrir la puerta del solar.
—¡Estás loco si crees que me perderé este momento! Así que me llevas, que prometo aguantar todo el ajetreo con tal de compartir estos momentos en familia.