Capítulo 97. Momentos de pasión.
Emma Uzcátegui
Casi tropiezo con mis propios pies cuando Gabriel me empuja para que me detenga. El resplandor de la luna proyecta una luz etérea sobre la arena, creando un paisaje de ensueño que parece demasiado perfecto para ser real.
Allí, acurrucada en un rincón acogedor entre dos dunas, hay una manta extendida con una serie de pequeños platos, mis favoritos, dispuestos como tesoros esperando a ser descubiertos.
—Gabriel —empiezo, con una carcajada que amenaza con brotar. —¿Has hecho tú tod