Capítulo 37. La última chispa.
Gabriel Uzcátegui
Un par de días después, justo un día antes de firmar el divorcio, permanezco inmóvil en el salón poco iluminado, con el corazón golpeando en mi pecho como un tambor a toda velocidad. Siento los nervios a flor de piel mientras ensayo mentalmente las palabras que podrían arreglar o acabar con todo. Mis dedos se crispan a los lados, un testimonio silencioso de la energía contenida que rebota en mí.
No soy dado a los grandes discursos ni a demostraciones dramáticas, pero aquí es