Asistieron al funeral de John Hammonds custodiados por casi todo un contingente de guardaespaldas. Jeremy y Robert estaban uno a cada lado, haciéndola sentir más segura. Si el mismo presidente podía asistir a actos públicos, ella podía ir al funeral del viejo amigo de su padre, pensó.
Raymond Cameron asistió con su esposa, pero Jennifer sólo los miró de lejos. No quiso tener contacto con ninguno de los dos.
—Tu tío aún no ha ido a las oficinas para que le explique lo sucedido —le susurró Jeremy