Cuando Romina se quedó dormida, los adultos suspiraron. Beatrice le contó la forma en que se enteró, Raúl se impresionó por no haberse enterado antes, se sintió un poco mal padre, pero Beatrice lo reconfortó.
En ese momento, Valentina entró a la habitación, y sus padres la llamaron para que durmiera junto a su hermana. Ambos volvieron a suspirar al verse amorochados en la cama. Salieron de allí en silencio, caminando hasta la sala para hablar mejor.
Beatrice decidió cuestionarle sobre LatinUnion, y él se lo confesó. Cuando ella preguntó: ¿por qué?, la respuesta le dejó mariposas en el estómago.
—Quiero vivir sin mentiras, Beatrice.
Sin poder evitarlo, se acercó para felicitarlo, pero el abrazo se volvió abrumador. Al separarse, sus rostros vacilaron con la cercanía. Los nervios llegaron.
El pelinegro sonrió. Con cautela, llevó sus dedos hasta la mejilla femenina. Ella no se apartó, él se derritió, amando cada segundo de este encuentro. Vio cómo las mejillas se le tornaban rojas, y se