Una lección.
En el momento en que Raúl da un paso fuera de la camioneta frente a su empresa, su rostro tenso y serio hace que todos, como siempre, se limiten solo a darle los buenos días. Ninguno le cuestiona cómo fue su Día de Gracias. Los primeros años pensaron que era solo una persona introvertida, pero con el tiempo lo han considerado como un arrogante y amargado.
Raúl sabe esto y no le había importado. Hasta esta madrugada.
Casi no pudo dormir pensando en todo lo sucedido ayer; la cena, Madison, el consuelo que tuvo que darle a Romina porque lo escuchó gritar.
Esto último lo hizo darse cuenta de que ni Romina ni Valentina estarán felices si él no mejora su temperamento. Sería trágico que al crecer escucharan los rumores que incluso llegaron a los oídos de Beatrice sin conocerlo en persona.
Luego sus pensamientos van hacia Madison; lo mal que lo debió haber pasado. Le ha roto el corazón, y no se lo podrá perdonar.
Apenas sale del ascensor, su secretaria, Gigi, aparece con café negro, sin azúca