Cada vez más.
El hombre canoso se desabrocha el saco y toma asiento frente a Raúl. Y este último, un tanto nervioso, inclina el dedo hacia el teléfono para pedirle a Gigi que le traiga algo, pero Nathan sacude la cabeza.
Raúl junta las manos en puño sobre el escritorio, mirándolo.
¿Va a abandonar LatinUnion? ¿O lo torturará un poco por romperle el corazón a su única hija?
—Soy todo oídos, Nathan.
El hombre mayor se inclina un poco.
—¿Por qué no me contaste lo que sucedió con Aarón Vega?
El rostro de Raúl se