Tras bambalinas.
Ambos pierden el tiempo en que el beso dura; Beatrice por pasión, Raúl también, pero en el fondo necesitando que ella borre los rastros que Madison dejó… aunque sabe que hay marcas que no se borran con besos.
Las frentes se unen, agitados, los labios ardiendo de calor, los corazones retumbando. Beatrice abre los ojos y sonríe, él le devuelve la sonrisa, nostálgico.
«Le pertenezco. Solo a usted le pertenezco», piensa decirle, pero no lo hace, porque aunque así lo siente su corazón, él ha estado