Calor y frío.
Después de que Raúl despierta a las niñas para que cenen, comparten en familia un par de horas más.
No es capaz de mantener una conversación con Beatrice, pero ella lo enfrenta justo en el momento en que él sale de su habitación tras dejarle un beso a Valentina.
—¿Podemos hablar? —cuestiona, despacio.
Beatrice busca sus ojos, y él no tiene más remedio que verla. Sus ojos chocan, brillan; cariño, devoción, culpa, dolor.
Buscando aliviar el peso en su corazón, Raúl atrapa su cintura con sus manos