En secreto.
—Estarás bien, mi cielo… —responde la CEO—. ¿Quieres irte conmigo?
Como Romina accede, salen del baño. Allí ella también abraza a su tía, y pide perdón por no llamarla; pero es que nadie sabía que tenía teléfono móvil, y temía que la regañaran. Fue un teléfono que le regaló su tío Raphael, a escondidas de todos, por emergencia. Y ella logró sacar el número de Beatrice del teléfono de su tía hace día, sabiendo que algún día lo necesitaría.
Las tres abandonan la escuela tras explicar la situación. Van a una heladería, y comen juntas, las adultas contando cómo fue su descubrimiento al respecto. Le dan consejos. Y la niña se siente segura.
Justo cuando van a despedirse, Romina vuelve a abrazar a Beatrice.
—Solo le diré “mami”, en secreto. Ahora tendremos dos secretos…
La castaña sonríe, cálida. Desearía que no tuvieran que tenerlos, pero se tranquiliza al saber que pronto eso acabará. Y que podrá estar al lado de esta señorita cada vez que ella lo necesite.
María de los Ángeles ve la inte