Daría todo.
El primer juicio se lleva a cabo, pero para sorpresa de todos, Aarón termina declarándose culpable. Da unas palabras arrepentimiento sobre estar cegado de ambición, prometiendo vender sus acciones en Family Linkash para reparar los daños causados. Ante eso, la juez le da diez años de condena en total por todos los cargos.
La mirada que Aarón le da a Beatrice cuando se lo llevan esposado, deja a Raúl con un mal presentimiento. Le susurra a su padre que cree que Aarón oculta algo, pero ninguno se imagina qué es.
Beatrice en cambio suspira. Que él tenga su castigo después de tantas amenazas, desprecios, y lo que hizo, la llena de alivio.
El siguiente caso es el de Madison. Ella se queda a presenciarlo también. Theodore se acerca a su oído para susurrarle que Nathan parece un fantasma, y Beatrice lo corrobora cuando le echa un vistazo. Ese no es el hombre que ella recuerda. Tal parece que el asunto con Madison rompió algo en él.
¿Pero lo merece? Claro que sí. Sobre todo por haber obligado