Capítulo 36: El reclamo.
Narra la autora:
“El dolor de una existencia eterna en soledad”
Dalila se sentía observada; como si mil ojos a su vez vigilaran cada uno de sus pasos. Aquella densa neblina era helada, como si el invierno hubiese azotado con crueldad directamente a aquel camposanto en el que caminaba descalza.
Su aliento caliente dibujaba vapores difusos en el viento que casi con gentileza acariciaba sus mejillas frías y hacia danzar sus cabellos negros, y sus ojos rosados como los pétalos de una rosa de castil