Ariadna Thompson.
Me retumba la cabeza de tanto llorar y ni siquiera tengo ganas de hablar con nadie. Siento que a nadie le importa y la frustración crece, con ese nudo en la garganta que se siente insoportable. No puedo creer que tenga tan mala suerte en el amor, y que de los dos hombres que he tenido en mi vida, ambos sean infieles.
Desde que dejé el apartamento, me he estado quedando en un hotel barato, con la esperanza de encontrar algo de trabajo. No me importa de qué se trate; lo haré. Em