Jordano Mackenzie
No puedo contener las ganas de saber de ella, y siento que el corazón se me aprieta cada vez que marco su número y no responde. Es como si se la hubiera tragado la tierra. Pero hay alguien que puede sacarme de esta incertidumbre, alguien que podría saber dónde está.
Regreso a su antiguo vecindario y, cuando llego frente a su casa, dudo antes de tocar. Si ella está allí, no sé cómo explicaré todo lo que pasó con Adela, y cómo posiblemente fue una trampa para llamar mi atención.