NARRADOR
A lo lejos, en un apartamento desgastado por los estragos de la pobreza, se alzan dos copas en una celebración inesperada. Para algunos, la separación de Jordano y Ariadna es una victoria.
—Deberías haber visto la cara de ese idiota —dice Adela con una sonrisa irónica—. Quería morirse, estaba pálido y me miraba de arriba abajo.
Mark rodea su cintura con los brazos y le besa el cuello.
—¿Estás segura de que no pasó nada? Me pondré muy celoso.
Adela frunce el ceño. Una parte de ella fant