Ariadna Thompson
Llego a casa y encuentro a Jordano esperándome con la cena ya servida.
—Mi amor, te extrañé mucho —dice mientras me envuelve en un abrazo que, por alguna razón, no se siente del todo sincero.
—Hola, yo también te extrañé. Huele delicioso —respondo, tratando de ocultar la incomodidad que me invade mientras cuelgo mi abrigo en el perchero.
—Hice la cena. ¿Recuerdas que me dijiste que querías filete de pollo? Bueno, hice algo especial para ti.
—Gracias —digo mientras me dirijo a l