Norita parpadeó y liberó un suspiro.
—Está bien, pero seguro vas a venir a vernos, y me avisaras si ya puedo estar con mi mamá —cuestionó.
—Mañana estaré aquí, ¿confías en mí? —cuestionó—, te voy a anotar mi número, me podrás llamar a la hora que quieras y las veces que desees. —Tomó un bolígrafo y lo apuntó—, nos tenemos que ir —expresó—, obedece a tus abuelas —solicitó y besó su frente—. Voy a darle un beso a tu hermano —mencionó.
Norita asintió con la cabeza.
—Dile a mi mamá que la quiero