Juan Miguel caminaba de la mano de Irma su novia, quien iba enfundada en un enterizo de seda azul marino, resaltando su esbelta figura; de uno de sus hombros, caía una especie de capa en la espalda, deslizaba sus pasos en unas sandalias de tacón alto plateadas. Las ondas de su oscuro cabello, enmarcaban su rostro. Mike le iba indicando la hacienda, pues era la primera visita de la chica a su casa en Manizales.
—Es más hermosa tu hacienda viniendo en persona —comentó observando maravillada el l