El corazón de Samantha se estremeció, y un nudo se le formó en la garganta, además que sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Los vamos a extrañar, mucho —recalcó con la voz entrecortada—, te convertiste en la hermana que nunca tuve —balbuceó intentando contener su llanto—, pasamos tantas cosas juntas, y me duele que se vayan, lo lamento, no lo puedo evitar —confesó, derramó las lágrimas que estaba conteniendo y abrazó a Pau.
—Tienen que ir a visitarnos —solicitó—, para nuestros hijos también ser