Angelito separó los labios, sorprendido. Norita miró a su mamá con los ojos abiertos de par en par.
—Eras igual de traviesa que yo —comentó sorprendida.
—¿Mi papá se portaba mal, como nosotros? ¿Y los castigaban como a nosotros? —cuestionó Gabito sonriente.
—Yo siempre obedecí a mi mamá —intervino Carlos Gabriel—, aquella vez Samantha me convenció, y estuvimos en peligro, por eso es importante hacer caso a los papás —recomendó a los niños—. A mí nunca me castigaron siempre fue un niño bien p