Alessandro
Salir de la casa del abuelo con una mujer inconsciente es algo que no pensé que haría nunca. Por suerte nadie estaba despierto para el momento de la huida, ahora mientras Lorenzo la toma de mi regazo y entramos al hospital estoy empezando a preguntarme que tan fuerte fue el golpe, pues sigue sin despertar.
—¡Necesito al doctor Leonardo Ricci, AHORA!—Grito, nada más entrar en la sala de urgencias.
Veo como varios rostros se giran en mi dirección y como la mayoría de estos me reconocen